Continuan las discusiones sobre el plan de reactivación en EE.UU.

 

Mientras se acerca el 16 de Febrero la fecha límite que el presidente Obama, ha puesto como plazo para convertir su plan de reactivación en una realidad por el congreso norteamericano, se van afinando los detalles para su puesta en marcha.

Por ejemplo se ha suavizado un tanto la polémica clausula “Buy America” que obligaba a que las obras de infraestructura proyectadas como parte del paquete de estimulo tenían que usar  obligatoriamente hierro y acero  norteamericanos.  Tal propuesta rechazada especialmente por los gobiernos de
la UE y  Japón, y que ponía en entredicho los numerosos acuerdos de libre comercio (TLC) que EE.UU. mantiene  con países de todo el orbe ostentaba un marcado sesgo proteccionista.

En palabras de Obama para la cadena Fox: «Estoy de acuerdo en que no podemos enviar un mensaje proteccionista».

Entre tanto la designación de Judd Gregg, como nuevo secretario de comercio en reemplazo de Bill Richardson, gobernador hispano de Nuevo México, retirado del cargo antes de su ratificación por el senado en medio de un escándalo por corrupción, ha sido recibida como una señal de respaldo al mantenimiento de los tratados de libre comercio. Durante el gobierno de George Bush, Gregg, un republicano se mostro como un ferviente partidario del libre comercio y en su oportunidad critico fuertemente a la cámara de representantes por dar largas a la suscripción de un TLC con Colombia.

Mientras todo ello sucede, autoridades del gobierno, de la Reserva Federal y de los principales bancos están trabajando sobre propuestas de cómo van a emplearse los últimos 350.000 millones de dólares del programa de rescate aprobado por la administración Bush.  La reciente reducción de los elevados salarios de los altos ejecutivos de las empresas financieras que recurran a la ayuda federal hasta un tope de medio millón de dólares puede interpretarse en esa dirección.

Entre los aspectos a tratar para terminar de dar forma al paquete de reactivación de la administración Obama que de acuerdo a los estimados del congreso podría alcanzar hasta el billón de dólares, figura la implementación de un mecanismo de transparencia que vigilara los desembolsos del nuevo plan de reactivación económica.  

Otra de las medidas complementarias al paquete de reactivación económica, seria la creación de un “bad bank”  entidad que estaría a cargo de 
la Corporación Federal de Garantía de Depósitos (FDIC) y que adquirirá la mayor parte de los activos tóxicos de los bancos para después asegurar estos activos mediante la emisión de bonos respaldados por la institución.

El consenso de la crítica al plan de reactivación de la administración Obama, que incluye tanto a demócratas moderados como a republicanos se basa en el fuerte déficit que podría implicar el desembolso de casi un billón de dólares para el erario público estadounidense.

Por su parte la fracción republicana del senado, ha elaborado su propio plan alternativo para ayudar a reducir el costo de las hipotecas. Dicho plan estaría en función de implementar un plan amplio de descuentos en impuestos a los poseedores de hipotecas.

Por otro lado el gobierno norteamericano acaba de ampliar la cobertura de su programa de salud para incluir a siete millones de niños en condición de pobreza. Los costos de dicho programa serán sustentados por el impuesto de un dólar al consumo de cigarrillos.

Fuentes: Cnn, diario exterior, expansion, américa economía

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