Desde su creación en 1971 por parte del profesor de administración de empresas, Karl Schwab, en la pequeña ciudad de Suiza, perteneciente al cantón de Graubünden, en los Alpes orientales suizos, que le otorgo su nombre; el foro económico mundial (FEM) o cumbre de Davos, ha sido uno de los puntales más importantes del pensamiento económico librecambista y una referencia importante sobre la orientación de la economía mundial.
Este conclave que es a la par venerado por algunos como expresión del poder económico mundial, a la vez que foro orientador sobre los aspectos fundamentales del futuro desarrollo que
las empresas y naciones deben seguir en su camino al desarrollo es a la vez, odiado por muchos otros, que ven en el mencionado espacio una de las representaciones simbólicas mas patentes del capitalismo por ellos denostado.
En esta reunión, los asistentes al foro (más de 2500), que contara con una cifra record de 40 jefes de estado en comparación con los 27 del año anterior, se verán cara a cara con la crisis más aguda a la que se ha enfrentado la economía mundial desde la gran recisión, la inoperancia o hasta la inexistencia de mecanismos de control que compensen la apertura a los capitales financieros de los que este organismo durante años, fue el gran propulsor.
Ciertamente importantes voces del foro como, Karl Schwab, su propio fundador advertían al mundo desde los 90´s de los peligros de una globalización excluyente y desigual. Mientras otras voces como el multimillonario dueño de Microsoft, Bill Gates , clamaban por un capitalismo creativo a favor de las necesidades de los países pobres. No obstante su objetivo «contribuir en la resolución de los problemas de nuestra época» en lo económico y social del mundo, parece ligado a una sola receta, y sin capacidad para producir algo nuevo.
De un tiempo a esta parte las últimas cumbres, el G-20, que en realidad eran 21 y que pretendía o querríamos creer que pretendía, servir para al menos dar inicio a una nueva arquitectura de las finanzas globales par acabar en una sesión dilatoria y sin muchos consensos salvo capear la crisis. En Posnan, la cumbre ecológica del 2008 ocurrió otro tanto; o está peor los participantes ni siquiera fueron capaces de una declaración política que expresara sus intereses en conjunto. Hasta el momento el informe previo del foro económico titulado , enfatiza 36 riesgos inmediatos para el mundo, divididos en cinco categorías: económicas, geopolíticas, medioambientales, sociales y tecnológicas. Y enfatiza la cuestión ambiental. Por lo menos la parte académica del foro demuestra tener los pies en la tierra ¿Y los participantes de los sectores empresariales y políticos? ¿Podrán arribar a algún acuerdo? ¿Podemos esperar que la nueva edición de la cumbre de Davos sea mejor que las otras reuniones precedentes? Lo sabremos en pocos días.



