ANUNCIO DE CABECERA
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Permiso por deber inexcusable

Por deber inexcusable se debe entender aquel que compete al trabajador, cuyo incumplimiento puede acarrearle algún tipo de responsabilidad, y que no puede efectuar mediante representante o sustituto.

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Si el trabajador es elegido presidente, vocal o interventor en una mesa electoral; si tiene que acudir a un juicio como testigo, perito o miembro del jurado; si va a donar sangre ; si le requiere la inspección de Trabajo o Hacienda; etc., son ejemplos de deberes inexcusables para el empleado que ocasionan ausencias forzosas del trabajo.

En caso de deber inexcusable, la duración del permiso será por el tiempo necesario para el cumplimiento del deber.

Durante el tiempo del permiso, la empresa tiene que seguir abonando el salario al trabajador. Pero si el trabajador, por cumplimiento del deber, percibe una compensación económica (como ocurre, por ejemplo, al formar parte de un jurado), su importe se descontará del salario que perciba.

Si en la convocatoria de unas elecciones, el trabajador debe acudir en calidad de presidente, vocal o interventor de una mesa electoral, tendrá derecho a un permiso retribuido de la jornada completa.

Si esas elecciones se celebraran en domingo, como viene siendo habitual, el trabajador tendrá derecho a una reducción de cinco horas de la jornada inmediatamente posterior a la de la celebración de las elecciones (artículo 28.1 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General).

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Ejemplo: El señor García ha sido designado o elegido presidente de una mesa electoral. Las elecciones están convocadas para un domingo. En este caso, el señor García tiene derecho el lunes a una reducción de cinco horas en su trabajo.

Por otro lado, cuando el cumplimiento del deber antes referido suponga la imposibilidad de la prestación del trabajo en más del 20% de las horas laborables en un periodo de tres meses, la empresa podrá pasar al trabajador a la situación de excedencia forozosa (artículo 37.3 del Estatuto de los trabajadores).

Salvo peculiaridades recogidas en normas sectoriales o convenios, el paso del trabajador a la situación de excedencia forzosa implica la suspensión del contrato de trabajo, es decir, la empresa no le abona el salario y el trabajador tampoco va a trabajar

Ejemplo: El Sr. García empleado de una empresa, es elegido alcalde de su localidad. Por este motivo, pasa a la situación de excedencia forzosa, por lo que no acude a su puesto de trabajo y la empresa no le abona el salario. No obstante, tiene que reservarle el puesto de trabajo y mantenerle la antigüedad en la empresa.

Si el Sr. García cesara en su cargo, tendría un plazo de 30 días para solicitar el reingreso. Si no lo hace, se puede considerar la situación como una dimisión.

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