La caída de las ventas en el sector automotriz y su relación con las expectativas de los consumidores sobre la crisis

  El mes de Febrero de 2009 posiblemente se encuentre entre los peores periodos por los que ha atravesado la industria automovilística al interior de los Estados Unidos en lo va de la crisis, como es de esperarse la caída de las ventas afecta a las diferentes empresas de diversos países sin excepción. La japonesa […]

 

El mes de Febrero de 2009 posiblemente se encuentre entre los peores periodos por los que ha atravesado la industria automovilística al interior de los Estados Unidos en lo va de la crisis, como es de esperarse la caída de las ventas afecta a las diferentes empresas de diversos países sin excepción.

La japonesa Toyota Motor, la automotriz más grande del mundo, anunció que sus ventas en Estados Unidos disminuyeron 37.3%, respecto a igual mes del año pasado, a 109,583 vehículos.

La también nipona Nissan  dio a conocer que sus ventas en Estados Unidos bajaron 37% en febrero, frente al mismo mes del año pasado, a 54,249 unidades. Sus ventas de autos cayeron 26% y las de camionetas, 51%.

Ford Motor, reporto una caída de sus ventas en Estados Unidos del 48.4% interanual en febrero, a 99,400 vehículos.

General Motors vio sus ventas caer 52.9% interanual en febrero a la vez  que logró una reducción de inventarios del 17% frente al mismo periodo del año pasado. Sus estimaciones señalan una caída del orden del 34% interanual durante el primer trimestre de este año.

Las  ventas de la  automotriz Chrysler de autos y camiones livianos en Estados Unidos cayeron un 41.7% en febrero, frente al mismo mes del año pasado.

La automotriz alemana Daimler AG vio reducidas las colocaciones de sus vehículos Mercedes-Benz en Estados Unidos cayeron 20.6% en febrero frente al mismo mes del año previo.

La alemana Volkswagen informó que sus ventas de autos en Estados Unidos bajaron 14.1%, a 13,660 unidades.

La sueca Volvo, filial de Ford, reportó un desplome del 53.4%, en las ventas de autos y camionetas del mes pasado en Estados Unidos.

La japonesa Suzuki Motor informó un derrumbe del 58.6% en sus ventas de autos y camionetas de febrero en Estados Unidos, a 3,495 unidades.

Los fabricantes de automóviles japoneses Honda, Nissan y Mazda, anunciaron que solicitaran una suma aun no determinada al gobierno de Tokio, en una versión nipona del S.O.S lanzado por las automotrices norteamericanas a Washington.

La automotriz Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo ha solicitado ya un rescate de 2.000 millones de dólares, unos 200.000 millones de yenes.

De acuerdo a la OCDE las ayudas públicas al sector del automóvil como las acordadas en Estados Unidos, Francia, Alemania o España son «ineficaces e injustas», según indicó el economista y jefe de la institución, Klaus Schmidt-Hebbel, durante la presentación del informe ´Crecimiento 2009´.

Alejados por un momento de la evaluación de la injustica o la injusticia de esas medidas, a nosotros nos interesara saber que motiva al consumidor promedio a contraer su demanda de automóviles, para tal fin la teoría de las expectativas racionales o rational choice será la que nos brinde mayores facilidades.

Imaginémonos en el lugar de un consumidor ”X”, colocados en el entorno de la crisis internacional, estamos ante el peligro inminente de la perdida de nuestro empleo, posiblemente, en muchos casos lo es, nuestra única fuente de ingresos. En tal sentido estaremos obviamente desmotivados de comprar un bien que posiblemente no podamos pagar si hacemos frente a una hipotética situación de desempleo y que en el mejor de los casos disminuirá nuestras posibilidades de ahorro, tan importante para hacer frente a las contingencias. Este caso es obvio y todos lo conocemos, no merece mayor explicación.

Un caso más interesante el del consumidor “Y”, este individuo (tanto hombre como mujer) puede tener los recursos necesarios para capear en buenas condiciones el temporal, pero colocado en un escenario en que en cualquier momento la fabrica del automóvil de sus sueños podría irse sin previo aviso a la quiebra y con ella los posibilidades del correcto mantenimiento de su vehículo, entonces ¿Compraría usted un automóvil que en  cualquier momento podría quedarse sin el soporte técnico requerido? Una situación así es obviamente un estimulo negativo para la compra de un auto, de producirse yo apostaría a que afecta principalmente a la industria del automóvil norteamericana, y ello a su vez arrastraría por contagio a las industria de los otros países, esta situación es algo restringida en sus alcances, pero merece destacarse porque es ilustrativa del factor confianza en el desarrollo de las crisis.

Imaginémonos a nuestro individuo “X” él/ ella, es un individuo cualquiera de cualquier lugar, un día sale como siempre navegando por la red empieza a ver una nota acerca de la crisis, luego otra , y otra más; entonces toma conciencia de que hay crisis y por ende restringe sus consumos. Esta decisión heroica en su aspecto individual, conseguirá que en su momento multiplicada por varios millones, nuestro individuo “X” se queda sin empleo, sus expectativas acerca de la crisis hicieron que diera inicio a miles de interacciones que a la larga influyeron en la pérdida del empleo del sujeto en cuestión; la razón: las ventas de la empresa en que trabajaba se redujeron en reacción a la contracción general de los mercados posibilitada por la acción de miles de sacrificados ahorradores individuales.

La próxima vez que se quiera privar de un chocolate, de comprar su revista favorita o de acudir al cine bajo la excusa de la crisis actual; piénselo detenidamente la gente debe comprar, el dinero se tiene que gastar, la función debe continuar.

Imagen: Scott Schram/Flickr

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