Escrito por Tendenzias

Fin del diálogo social

Aparentemente, este podría ser el final del capítulo “diálogo social”, un capítulo que se cierra sin soluciones, sin concesiones  y sin unidad, un diálogo entre los actores responsables del finado “estado de bienestar español“, en el que ninguna de las partes se ha unido en pos de la recuperación, la protección  y el crecimiento, del país  y de las familias que lo componen.

La CEOE no acepta la rebaja de 0.5 puntos en la seguridad social, es poco, claro, además quiere despido libre y el gobierno, dice que lo que le faltaba no, perdón, dice que el “gobierno socialista no aprobará un despido que deje desprotegidas a las familias”.

Esta situación de “desencuentro” entre la patronal y el gobierno parece irreversible y el gobierno necesita con urgencia un acuerdo social en materia laboral porque si, a la crisis española aún le queda mucha destrucción por delante.

Entre esas decisiones se encuentra la aprobación por Decreto Ley el próximo 13 de agosto de la prestación adicional para desempleados sin ingresos por 420 euros al mes durante seis meses.

El presidente del gobierno indicó que esa medida no se toma por el retraso del acuerdo en el diálogo social sino por que las familias no pueden esperar más.

Lo cierto es que, es ahora el momento de llegar a un acuerdo viable en términos de responsabilidad de las partes, la rebaja de 5 puntos a la seguridad social acabaría sin lugar a dudas y,  más pronto de lo que se tiene previsto,  con el ya agónico sistema de pensiones público y el despido libre y barato fomenta una reforma llena de precariedad que a la larga provocaría nuevas oleadas de crisis.

Pero más allá de la postura del gobierno, la postura de la CEOE y los sindicatos, lo realmente importante es que no hubo acuerdo, el diálogo social llegó a su fin sin haber adoptado medidas reales para paliar la situación crítica de familias, PYMES  desempleados que esperan soluciones y no debates eternos.

Mientras el gobierno celebra sus reuniones en Palma de Mallorca y dice que las familias no pueden aguantar más, muchas de estas familias se preguntan qué sucederá a la vuelta del verano cuando sean despedidos y entren en morosidad y no tengan salida porque su hipoteca vale más que la vivienda. Y para frenar los embargos y desahucios, aún no hay medidas.

Y el país sigue en crisis, una crisis que pone en riesgo derechos asumidos que nunca se pensó que estarían en tela de juicio.

El sistema financiero continúa ganando a costa de la especulación mientras los órganos de poder se dan cuenta, ahora, que hay que supervisarlo.

Los mercados y las políticas económicas, cada vez más en entredicho y las cuentas públicas con riesgos subyacentes amenazantes, una crisis que no acaba y para la que 420 euros al mes durante seis meses no eliminarán la destrucción, desolación, incertidumbre, desconfianza y desprotección de la sociedad.

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