ANUNCIO DE CABECERA
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El Tio Sam incentiva la banda ancha

 

En medio de las notas decepcionantes del Foro de Davos y la escasa información acerca de los foros alternativos, una noticia importante del mundo de la tecnología paso casi desapercibida al final de la semana pasada.

Se trata del proyecto de de la compañía de telecomunicaciones Verizon para llevar la banda ancha a zonas desfavorecidas de los Estados Unidos.

Tal proyecto que podría considerase enmarcado dentro de los planes del electo presidente Obama para ampliar el acceso a las tecnologías de la información, plantea el acceso a la banda ancha como una herramienta importante para la creación de nuevas fuentes de empleo y dinamizar la economía.

El objeto de esta iniciativa es hacer llegar la banda ancha a las zonas rurales y áreas de ingresos bajos. Verizon considera el cierre de la brecha digital como prioritario en la lucha contra la pobreza.

De acuerdo a diversas fuentes este proyecto supone 1.600 millones de dólares entregados a la empresa durante el lapso de los próximos dos años. Anteriormente la  Casa Blanca ha proporcionado 6.000 millones de dólares a proyectos de banda ancha y, de acuerdo a The New York Times, el senado ha aumentado esta cifra a 9.000 millones.

La pregunta en cuestión es ¿Tendrán las autoridades de  Iberoamérica algún tipo de plan de similar envergadura para cerrar la brecha digital entre nosotros y el mercado anglosajón? Cabe señalar que de acuerdo al informe de la CEPAL “Espacios Iberoamericanos, la economía del conocimiento” nuestra región solo representa el 4,4 de la inversión en I+D con una media situada entre el 0,5 y el 1%. España y Brasil los únicos países que escapan de esta situación, sin embargo no alcanzan la media de países como Los Estados Unidos, Alemania, Francia, el Reino Unido y el Japón que concentran como los principales actores de la economía del conocimiento una inversión en I+D del orden del 66% del gasto total mundial.

Como se podrá ver existe un inmenso abismo entre Iberoamérica y los países más desarrollados en cuanto a los recursos necesarios para la inmersión en la economía de la información, abismo que en medio de una crisis global tendrá la tendencia a ensancharse más y más. Corresponde a los ciudadanos hacer ver a nuestros dirigentes la importancia de una mayor inversión en I+D y en especial en cuanto al desarrollo de la infraestructura de soporte al desarrollo del Internet para dinamizar tanto el mercado como las potencialidades de una comunidad científica fuertemente colaborativa.