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Deflación: Una realidad en España

El índice de precios al consumo, IPC, se situó en el mes de agosto en un -0.8% sumándose así a los 6 meses consecutivos de datos negativos.

Este dato supone una variación al alza de 6 décimas con respecto a los datos del mes de julio.

Una situación que no se repetía en España desde 1961 y que se calcula utilizando los mismos procedimientos estadísticos que para el cálculo del IPC armonizado.

Si bien el dato definitivo se conocerá en el mes de septiembre, hay que recordar que el fenómeno de la deflación se produce por una caída generalizada de los precios.

En el caso de España, una economía que carece de solvencia para consumir, esta desaceleración influirá sin duda, en el poder adquisitivo de los consumidores.

Si bien es cierto que la caída de precios beneficia a los consumidores quienes deberán pagar menos por sus bienes y servicios, esta situación se contrarresta con el tejido laboral y empresarial quienes se enfrentan a una situación muy crítica provocada por una falta total de demanda y una caída general de precios, con lo que los márgenes de beneficios obtenidos se reducirán drásticamente.

Esta situación unida a la falta de acceso al crédito y la morosidad de las facturas, llevará a un gran número de empresas a echar el cierre, provocando nuevos despidos e incrementando la tasa de desempleo que algunos expertos sitúan ya, en el 25% antes de final de año.